El costo de la formaciòn «gratis»

El costo de la formaciòn «gratis»

mayo 21, 2020 Artículos 0

Pocas cosas encuentro que me generan mayor satisfacción que transmitir algo de lo poco que sé, a un público que lo pueda aprovechar. Como estudiante y como profesor he conocido algunos formadores excepcionales, no muchos, y por supuesto también otros que a pesar de su rol de formadores no lo son, excelentes profesionales, académicos pero pésimos comunicadores. Cuando de formación se habla, como en botica hay de todo.

De la misma manera ocurre con algunas ofertas de formación anteriormente presenciales y ahora virtuales, establecidas ya en sectores puntuales como por ejemplo el de la propiedad horizontal, donde gran parte de la propuesta de conocimiento es entregada “gratis”, estos modelos de negocio que ahora más que nunca transitan abundantemente por redes sociales, ofrecen contenidos que no generan mayor valor a los participantes, y están diseñados con el único propósito de lucrar al consultor sin importar la transmisión de conocimiento. Esto no es formación, es simplemente organización de eventos y haciendo honor a la verdad, debiera promocionarse de esta forma.

La cosa funciona más o menos así: el gurú o grupo de gurús saca de su manga un tema, por lo general recalentado, del tipo lo mismo de siempre, y lo promociona gratis a los participantes quienes ya acostumbrados a este modelo simplemente van, obviamente, porque es gratis y por otras razones como por ejemplo, que la asistencia es certificada. Previamente el gurú o grupo de gurús ha contactado a varios proveedores de servicios para el sector objeto del ejemplo y ha negociado con ellos para que, por una tarifa que depende de la cantidad de participantes, hagan presencia comercial en el evento y ofrezcan sus productos o servicios aprovechando el magnánimo servicio del gurù.

La transmisión de conocimiento es otra cosa, en cuanto a sus componentes identificamos básicamente los mismos del proceso comunicativo: el formador, el participante y el contenido a transmitir. La principal diferencia con el modelo citado está en que su propósito claramente no es enseñar, es decir, el contenido o tema no es transmitido para que el participante aprenda. Por otra parte está el tema, que por lo general no contiene nada, es sencillamente humo. Con respecto al participante, seguramente asiste porque es su costumbre y no concibe pagar por formación. En cuanto al proveedor que es enganchado para ofrecer sus servicios, pues el simplemente aprovecha la oferta del consultor o mejor dicho del organizador de eventos y hace su presentación comercial. El consultor u organizador de eventos, sin mucho esfuerzo va ganador. En suma reitero, en mi opinión, no se genera valor para ninguna parte salvo para el organizador.

Hay otros modelos validos también que no giran entorno a la formación, donde un proveedor del sector por iniciativa propia decide reunir a sus clientes o prospectos con el propósito de entregarles un contenido, conferencia, foro o taller, acá el que promociona es el proveedor y es claro para el participante que el contenido entregado no tiene costo porque es subsidiado por el primero, quien a su vez paga lo pertinente al formador.

Un modelo de negocio que gire entorno a la transmisión de conocimiento ante todo debe poseer un contenido que genere valor, que tenga implícito un diferencial, que construya, que no sea simplemente obligatorio y temporal, es decir que sea útil para quién lo recibe. Adicional y necesariamente debe implicar un esfuerzo económico para el participante, el cuál de forma diáfana retribuye directamente al formador. 

El modelo de formación gratis si tiene costo, el de la incompetencia. Cierro con esta reflexión: todo cuesta de una u otra manera, si usted vive de su conocimiento, la mejor muestra de gratitud con su rol y de responsabilidad con sus clientes es pagar por formación de calidad. La otra opción es autoformarse, pero de eso hablaremos después.


Luis Jorge Pérez Martìnez

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